Uso de pruebas ecográficas como marcadores no invasivos de aterosclerosis. Técnicas y aplicaciones

La enfermedad cardiovascular, derivada de la ater­osclerosis, supone la primera causa de muerte en España, así como en el resto de Europa y Norteamérica. La ateroscle­rosis, como causa del infarto de miocardio, ictus y gangrena de extremidades inferiores, es responsable de aproximadamente el 50% de la mortalidad global en los países desarrollados.

Así pues, el estudio de su fisiopatología y factores de riesgo, así como la búsqueda de posibles predictores de pronóstico y dianas terapéuticas, se han convertido en el objeti­vo de múltiples líneas de investigación en los últimos años.

Distintas herramientas pueden ser útiles para inten­tar cuantificar el grado de enfermedad aterosclerosa. En primer lugar, los signos y síntomas clínicos de cada una de las patologías por las que puede manifestarse, sin embargo, también existen técnicas de diagnóstico no invasivas y parámetros analíticos útiles para este propósito, incluso en estadíos subclínicos de la enfermedad, basados en las características ecográficas de la pared arterial, la función endotelial, la elasticidad arterial y los mecanismos inflamatorios que condicionan esta patología.

Este trabajo pretende hacer una revisión de las prue­bas ecográficas que pueden ser utilizadas en la evaluación del paciente con aterosclerosis: grosor íntima media carotídeo (GIM), velocidad de la onda de pulso (VOP) y dilatación mediada por flujo (DMF).

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